¿Esto le aplica a una empresa pequeña?
Sí, aunque en la mayoría de casos con obligaciones ligeras. Casi ninguna pyme desarrolla sistemas de alto riesgo, pero casi todas usan ya herramientas con IA, y ahí hay dos cosas que sí aplican siempre: que el personal sepa usarlas y que se avise cuando un contenido o una atención automática la genera una IA.
¿Sois abogados?
No, y no damos asesoramiento jurídico. Hacemos la parte técnica y organizativa: saber qué herramientas hay, qué datos manejan, cómo se controlan y qué hay que cambiar en los sistemas. Cuando el caso necesita criterio jurídico, lo decimos y se trabaja con vuestro asesor.
¿Cuánto se tarda?
El inventario y la clasificación de una pyme normal son cuestión de un par de semanas. Lo que lleva más tiempo es lo que sale después: cambiar herramientas, formar a la gente y dejarlo escrito.
¿Y si estamos usando algo que no deberíamos?
Es lo más habitual y no es un drama: lo normal es encontrar herramientas contratadas por un departamento que nadie ha revisado, o datos de clientes entrando en servicios gratuitos. Se ordena, se sustituye lo que haga falta y se deja por escrito.
¿Tiene que ver con la protección de datos?
Mucho. Son dos normas distintas, pero en la práctica el trabajo se solapa: saber qué datos entran en cada herramienta sirve para las dos. Si ya tenéis el RGPD ordenado, buena parte del camino está hecho.