Reglamento europeo de IA

¿Sabes qué inteligencia artificial usa tu empresa y qué obligaciones tiene?

El Reglamento europeo de IA ya está en vigor y va entrando por tramos. Para la mayoría de empresas no significa un proyecto enorme, pero sí saber qué herramientas se están usando, con qué datos y quién responde de ellas. Eso es lo que ponemos en orden.

Saber qué inteligencia artificial hay ya dentro de la empresa

Casi ninguna empresa empieza de cero: hay IA en el ERP, en el correo, en el CRM, en las herramientas de diseño y en lo que el personal usa por su cuenta sin habérselo dicho a nadie. El primer paso es un inventario real de qué herramientas se usan, para qué, con qué datos y quién las ha contratado.

  • Inventario de herramientas con IA, incluidas las que se usan sin autorización.
  • Qué datos entran en cada una y a dónde van.
  • Quién es responsable de cada herramienta dentro de la empresa.

Clasificar cada uso y ver qué obligaciones toca cumplir

El Reglamento europeo de IA no trata igual a todos los usos: hay prácticas prohibidas, usos de alto riesgo con obligaciones fuertes, y la mayoría de usos cotidianos, que solo exigen transparencia y sentido común. La diferencia entre un caso y otro cambia por completo el trabajo, así que antes de hacer nada conviene saber en cuál está cada herramienta.

  • Qué usos quedan directamente prohibidos y hay que retirar.
  • Qué usos son de alto riesgo — por ejemplo, en selección de personal o en evaluación de trabajadores.
  • Qué usos solo obligan a avisar de que hay IA detrás.

Formación del personal

El Reglamento pide que quien usa estas herramientas en el trabajo entienda lo básico: qué hacen, qué no, dónde se equivocan y qué información no se les debe dar. No es un curso largo ni teórico, es que nadie pegue datos de clientes en un chat público pensando que no pasa nada.

Políticas de uso y control de los datos

Una política de uso de IA corta y entendible, más el control de a qué datos llega cada herramienta. Aquí se cruza con protección de datos y con la seguridad de los sistemas, que es terreno que ya pisamos todos los días.

  • Política de uso interna, escrita para que se entienda y se cumpla.
  • Qué información no sale de la empresa y con qué herramientas.
  • Registro de qué se decidió y por qué, por si algún día hay que enseñarlo.

Si además desarrolláis o integráis IA en vuestro producto

Cuando la IA va dentro de un software que la empresa vende o pone en manos de terceros, las obligaciones cambian y aumentan. Esa parte la trabajamos desde el lado técnico: documentación del sistema, trazabilidad de lo que hace, supervisión humana y control de versiones del modelo.

Cómo trabajamos

De la primera conversación al sistema funcionando.

  1. 01

    Reunión inicial

    Contáis qué herramientas usáis y en qué procesos. De ahí sale si hay algo urgente o si es un trabajo de orden.

  2. 02

    Inventario y clasificación

    Recorremos herramienta por herramienta, con las personas que las usan, y clasificamos cada uso según el nivel de riesgo que le corresponde.

  3. 03

    Informe con lo que hay que hacer

    Un documento claro: qué está bien, qué hay que corregir, qué hay que retirar y en qué orden. Sin lenguaje de despacho de abogados.

  4. 04

    Puesta en marcha

    Políticas, formación y los cambios técnicos que hagan falta. Lo que se toca en los sistemas lo hacemos nosotros; lo que es decisión de dirección, lo decide la empresa.

Lo que no prometemos

No vendemos certificados ni sellos de cumplimiento: no existen para esto. Tampoco damos asesoramiento jurídico. Lo que entregamos es el trabajo técnico y organizativo —qué hay, qué riesgo tiene, qué se cambia— para que la empresa pueda demostrar que actuó con criterio.

Preguntas frecuentes

¿Esto le aplica a una empresa pequeña?

Sí, aunque en la mayoría de casos con obligaciones ligeras. Casi ninguna pyme desarrolla sistemas de alto riesgo, pero casi todas usan ya herramientas con IA, y ahí hay dos cosas que sí aplican siempre: que el personal sepa usarlas y que se avise cuando un contenido o una atención automática la genera una IA.

¿Sois abogados?

No, y no damos asesoramiento jurídico. Hacemos la parte técnica y organizativa: saber qué herramientas hay, qué datos manejan, cómo se controlan y qué hay que cambiar en los sistemas. Cuando el caso necesita criterio jurídico, lo decimos y se trabaja con vuestro asesor.

¿Cuánto se tarda?

El inventario y la clasificación de una pyme normal son cuestión de un par de semanas. Lo que lleva más tiempo es lo que sale después: cambiar herramientas, formar a la gente y dejarlo escrito.

¿Y si estamos usando algo que no deberíamos?

Es lo más habitual y no es un drama: lo normal es encontrar herramientas contratadas por un departamento que nadie ha revisado, o datos de clientes entrando en servicios gratuitos. Se ordena, se sustituye lo que haga falta y se deja por escrito.

¿Tiene que ver con la protección de datos?

Mucho. Son dos normas distintas, pero en la práctica el trabajo se solapa: saber qué datos entran en cada herramienta sirve para las dos. Si ya tenéis el RGPD ordenado, buena parte del camino está hecho.

¿Empezamos por saber qué hay?

Contadnos qué herramientas usáis y en qué procesos. Con eso os decimos si hay algo urgente o si es un trabajo de orden que se puede hacer con calma.

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