Ya tenemos una empresa de informática. ¿Podéis trabajar solo en el desarrollo?
Sí, es habitual. En ese caso nos coordinamos con quien lleva los sistemas para acordar accesos, entornos y puestas en marcha. También hay clientes que acaban unificando las dos cosas para no quedar en medio de dos proveedores.
¿Os encargáis del mantenimiento continuado o solo de proyectos puntuales?
De las dos formas. Hay clientes con mantenimiento continuo desde hace años y otros que nos llaman para un trabajo concreto. Lo que no hacemos es montar algo y desaparecer sin dejar documentado cómo queda.
¿Servidor propio o nube?
Depende del caso: del volumen de datos, de la conexión disponible, de la normativa que aplique y de lo que ya esté pagado. Trabajamos con las dos opciones y con instalaciones mixtas; la decisión se toma con números encima de la mesa, no por moda.
Nos ha entrado un ransomware. ¿Podéis ayudar?
Sí. Lo primero es aislar lo afectado para que no siga extendiéndose y ver desde qué copia se puede recuperar. Lo que no hacemos es prometer que un equipo comprometido queda «limpio»: si no se sabe por dónde entraron y qué tocaron, lo responsable es rehacerlo desde cero y recuperar los datos desde una copia fiable.
¿Cómo sabemos si nuestras copias sirven de algo?
Probándolas. Cogemos una copia real y la restauramos, y de ahí salen las dos cifras que importan: cuánto trabajo se perdería y cuánto se tardaría en volver a producir. Es habitual descubrir en esa prueba que faltaba una carpeta, que la base de datos se copiaba abierta o que la copia estaba en el mismo sitio que el servidor.
¿Hacéis auditorías de seguridad o tests de intrusión?
Hacemos revisión de la instalación: accesos, permisos, actualizaciones, copias y qué está expuesto hacia internet. Un test de intrusión formal es otro trabajo, con empresas especializadas en ello; cuando un cliente lo necesita, lo decimos y nos coordinamos con quien lo hace para corregir después lo que salga.
Somos pocos. ¿Nos van a atacar a nosotros?
La mayoría de los ataques no eligen víctima: barren internet buscando lo que esté mal puesto. Por eso el trabajo útil en una empresa pequeña casi nunca es comprar un producto caro, sino cerrar lo básico —contraseñas, doble factor, actualizaciones y copias probadas—, que es barato y evita casi todo.
¿Ayudáis con la ISO?
Acompañamos en la parte técnica: controles, registros, accesos y evidencias que pide la norma. La certificación la emite la entidad correspondiente y la parte documental suele llevarla la consultora de calidad, con la que nos coordinamos.