Inteligencia Artificial

Inteligencia artificial aplicada a lo que ya hace vuestra empresa

No empezamos por la IA: empezamos por la tarea que os cuesta tiempo. Después miramos qué datos hay y hasta dónde puede llegar la tecnología con seguridad y control. Sin prometer magia ni sustituir lo que ya funciona.

Documentos que dejan de teclearse

Facturas de proveedor, albaranes y pedidos que llegan por correo o en papel y alguien vuelve a escribir en el sistema de gestión. La inteligencia artificial lee esos documentos, extrae los datos y los deja preparados para revisarlos y grabarlos.

  • Lectura de facturas, albaranes y pedidos con revisión de una persona antes de grabar.
  • Clasificación y archivo automático de la documentación que entra.
  • Avisos cuando algo no cuadra con el pedido o el contrato.

Preguntar al sistema en lugar de buscar por las pantallas

Un asistente conectado al sistema de gestión que entiende lo que se le pide con palabras normales, escritas o habladas, y responde con datos reales de la empresa. Puede además ejecutar gestiones con los permisos de cada usuario y dejando registro de quién pidió qué.

  • Consultas del tipo «cuánto stock queda del artículo 4021» o «qué me debe este cliente».
  • Alta de cliente, presupuesto, pedido, albarán y factura desde el chat.
  • Entrega de los documentos generados y envío por correo.
  • Confirmación antes de las operaciones delicadas y trazabilidad de todo lo que se hace.

Inteligencia artificial dentro de vuestro software

No siempre hace falta una herramienta nueva: muchas veces lo que aporta valor es añadir una función inteligente al programa que el personal ya usa cada día. Buscadores que entienden lenguaje natural, resúmenes de reuniones, previsión de demanda o informes explicados en palabras.

Consultoría, pilotos y cumplimiento

Antes de invertir conviene saber dónde aporta la IA y dónde no. Analizamos los procesos, identificamos las oportunidades realistas y probamos con un piloto acotado. Ayudamos también a poner orden en el uso de IA que ya hay en la empresa y en las obligaciones del Reglamento europeo de inteligencia artificial.

  • Análisis de oportunidades y prueba de concepto con alcance cerrado.
  • Inventario de las herramientas de IA que ya se usan en la organización.
  • Políticas de uso, control de accesos a los datos y formación al personal.
Cumplimiento del Reglamento de IA

Cómo trabajamos

De la primera conversación al sistema funcionando.

  1. 01

    Empezamos por el problema

    Qué tarea cuesta tiempo o se hace dos veces. Si no hay problema, no hace falta IA.

  2. 02

    Vemos dónde están los datos

    Qué información existe, en qué sistema vive y quién puede acceder a ella.

  3. 03

    Probamos en pequeño

    Un piloto acotado y medible antes de comprometer un proyecto grande.

  4. 04

    Lo integramos y lo mantenemos

    Con permisos, confirmaciones y registro de uso, y revisión cuando cambia el proceso.

Lo que no prometemos

No toda integración es posible ni toda tarea merece inteligencia artificial. Hay programas cerrados, datos que no están digitalizados y procesos donde una automatización sencilla resuelve mejor y más barato. Lo decimos antes de vender un proyecto, no después.

Preguntas frecuentes

¿Por dónde empieza una empresa que quiere usar inteligencia artificial?

Por una tarea concreta que hoy consume tiempo: teclear facturas, buscar información en varias pantallas, preparar informes repetitivos. Se elige una, se comprueba si los datos están accesibles y se hace un piloto pequeño. Empezar por comprar una herramienta genérica y buscarle uso después suele terminar en nada.

¿Se puede conectar la IA con el ERP que ya tenemos?

Depende de si podemos acceder a sus datos, y eso se comprueba antes de prometer nada. No hace falta que el ERP esté en la nube: también se estudian instalaciones locales. Cuando el sistema es cerrado del todo, a veces se pueden plantear consultas pero no ejecutar operaciones.

¿Los datos de mi empresa acaban en manos de terceros?

Es una de las primeras cosas que se decide en cada proyecto: qué información sale de la empresa, hacia dónde y con qué condiciones. Hay escenarios que se pueden resolver sin que los datos salgan. Lo que no hacemos es dar por hecho que cualquier dato puede enviarse a un servicio externo.

¿Cualquiera del equipo puede pedirle cosas al asistente?

Cada cuenta está vinculada a un usuario del sistema de gestión y actúa con sus permisos y sus límites. Lo que un empleado no puede ver o hacer en el programa, tampoco lo puede hacer a través del asistente, y queda registrado quién pidió cada operación.

¿Qué obligaciones tiene mi empresa con el Reglamento europeo de IA?

Depende de qué herramientas se usan y para qué. El trabajo consiste en identificar la IA que ya hay en la organización, clasificar para qué se utiliza y qué información maneja, y a partir de ahí ver qué obligaciones aplican y qué hay que documentar o formar. Lo contamos entero en la página de cumplimiento del Reglamento de IA. Somos consultora tecnológica: cuando hace falta criterio jurídico, lo decimos.

¿Hace falta ser una empresa grande?

No. Trabajamos sobre todo con pymes, y los casos que mejor funcionan son los de empresas medianas con procesos muy repetitivos. Lo que sí hace falta es que la información esté en algún sistema accesible, no solo en la cabeza de las personas o en papel.

¿Queréis saber si la IA os sirve de algo?

Contadnos qué tarea os come el tiempo y con qué programas trabajáis. Os decimos qué es viable hoy, qué necesitaría otro paso previo y qué no compensa.

Analicemos vuestro caso